29 Mar 2026
Democracia bajo tensión
La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) ha hecho sonar la alarma en su último informe, Democracia bajo tensión: acción, negación y desencanto, sobre el deterioro democrático en América Latina y el avance de un escenario de desgaste institucional y malestar social.
El volumen no se queda en un diagnóstico abstracto: dedica capítulos específicos a la deriva autoritaria en Venezuela y a la reelección indefinida, y señala ejemplos concretos como el afianzamiento del chavismo, la concentración de poder en El Salvador bajo Nayib Bukele o el deterioro de los contrapesos en México a raíz de la implantación del sistema de elección judicial. En paralelo, vincula esos casos con problemas más amplios, relativos a la baja calidad institucional, la desconfianza ciudadana, la polarización, la desinformación y la debilidad de la representación política.
El análisis describe, así, una región en la que convergen debilidades estructurales, problemas de seguridad y una creciente dificultad para sostener las expectativas de mejora económica. De hecho, en sus previsiones de enero —anteriores al agravamiento del contexto internacional—, el FMI prevé para América Latina y el Caribe una expansión de solo el 2,2% en 2026, un ritmo bajo para una región emergente, con amplio potencial en minerales críticos, energía y agroindustria. En conjunto, el informe sugiere que esa fragilidad institucional sigue condicionando la capacidad de la región para traducir su potencial económico en crecimiento sostenido.