29 Mar 2026

Presión sobre Kiev y nueva escalada de los ataques

El pasado 25 de marzo tuvo lugar una inusual visita de una delegación de la Duma a Washington, invitados por el Congreso. El último viaje de esta índole fue en 2018. El objetivo, en esta ocasión,  podría ser tantear otros canales diplomáticos, fuera de la vía militar, para buscar una salida a la guerra.

Parece también que la delegación rusa ha utilizado el argumento de "evitar la escalada nuclear" para sembrar dudas en el Congreso estadounidense sobre la viabilidad de seguir financiando la resistencia ucraniana. En este contexto, el presidente Volodímir Zelensky ha declarado que la administración Trump ha condicionado su oferta de garantías de seguridad a que Kiev ceda a Rusia la región oriental del Donbás.

Paralelamente, se han intensificado las acciones militares por ambas partes, en lo que parece ser el inicio de la “campaña de primavera”. Los ataques ucranianos se han concentrado en las infraestructuras energéticas rusas, con la intención de neutralizar el alivio económico que Moscú experimentó gracias a la relajación de las sanciones internacionales sobre el petróleo a raíz del conflicto en Irán. Drones ucranianos han alcanzado diversos depósitos de combustible, además de las infraestructuras de exportación en la región de San Petersburgo, a más de 1.000 km. de distancia; en concreto, los puertos de Ust-Luga y Primorsk, instalaciones clave para las exportaciones petroleras rusas desde el Mar Báltico, lo que ha obligado a suspender las cargas de crudo y sus derivados, y podría forzar a los productores a alegar fuerza mayor. Por su parte, Moscú también llevó a cabo su mayor ataque aéreo diurno desde el inicio del conflicto, lanzando alrededor de 1.000 drones en 24 horas, y causando daños en infraestructuras críticas de Odesa. El objetivo de Rusia parece ser saturar los sistemas antiaéreos de Ucrania.

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